agosto 14
No lo digo por la flatulencia, si no por tremendo susto, han de disculpar mis tres lectores dicha expresion, pero no ha sido para menos la conmoción que causaron un par de empleados estupidos con una pipa de gas al querer pasar por un callejon en plenas reparaciones de dicha calle y hacer que se rompa la tuberia de dicha pipa y escapara el mortal gas.

Llegaba yo de hacer un rutinario servicio de diagnostico a una computadora, en el camino de regreso, a una cuadra del negocio, al ver las alcantirillas abiertas por la reparacion de la calle no pude evitar pensar en la tragedia de hace mas de una década en Guadalajara, meditaba también en mi nivel de responsabilidad de la gente que trabaja conmigo si algo similiar llegara a pasar, al cruzar la calle concluía que no seria responsable pues a final de cuentas es una situación ajena a mis posibilidades. Dicha conclusión se corto abruptamente al ver como una pipa d gas queria entrar por el callejón que esta frente al negocio y como uno de los empleados “le echaba aguas” al chofer, no se que me detuve pero estuve tentado a gritarles “no va a pasar” pero no le di importancia, confie en la potencia de un camion de tres (cinco?) toneladas.

Una vez dentro del negocio, el cual estaba lleno, y no puedo mentir, me dio gusto verlo asi; me encuentro con un señor que termina de imprimir y le entregan sus hojas. No llegue siquiera al servidor cuando escuche el clasico pssssss característico de las fugas de gas pero con inusual fuerza, al tiempo que veo como la nube blanquisca de gas sale disparada hacia nosotros, rapidamente la persona que se encontraba en el puesto mas cercano a la puerta cerro el cancel, pero al percatarme del gas llenando el local, grite “todos fuera, esto va a explotar”, al tiempo que cortaba la corriente y veia k todos salieran, en el tropel alguien me tumbo una muleta, ya no me di el tiempo de recogerla, baje la cortina y me di a la fuga tanto como correr con una sola muleta me lo permitiera, al pasar junto al negocio de los XBOX, cerre tambien la cortina, mi compañera de trabajo, Daniela, me presionaba para que me tirara a correr, como si ella pudiera ayudarme a hacerlo mas rapido, casi al llegar a la esquina note que ya tenian bajo control la fuga, el susto se calmo, se torno en severa molestia por la situación.

Queda patente una vez mas lo fragil que es la vida, espero que a los presentes (me incluyo) nos tome como leccion lo sucedido para apreciarla mas