abril 28

No se cómo empezar a describir un sueño, evoca mi mente las imágenes pero en mi corazon quema el sentimiento que habitaba en ese momento y es ahi lo que se torna dificil de explicar.

 

 

Todo comienza en una tarde de fin de semana, todos comodamente sentandos, estamos reunidos en la sala tu y yo, nos acompañan nuestros dos hijos e hija, la iluminacion es poca pero cálida, los dos mayores estan platicando y bromeando entre ellos, hay una persona que le esta acomodando los frenillos a nuestra pequeña, nosotros miramos preocupados por el tratamiento y pensando en el costo, ella se parece tanto a ti, ojos bien abiertos, mirada inquieta y tu sonrisa de boca a boca, al terminar no puede evitar sonreir y dar brincos de gusto.

La casa no tiene traspatio, esta construida donde empieza el bosque y a su lado esta una pequeña presa, el ambiente completo se asemeja a la cañada del lobo, a lo lejos, encima de un monticulo, se divisan tres casas más y el camino que lleva a la ciudad. Se ve un poco seco el panorama, pues estamos a mitad de otoño, pero el viento aun no es frio, esta agradable.

Salimos por la cocina con rumbo al bosque, a dar un paseoy nos encontramos con mi padre, los años han hecho su trabajo, esta visiblemente mas viejo y usa bastón para caminar, pero se le ve contento, nos ve con ojos de niño que se ha escapado de casa para ir a jugar e inmediatamente dice: sali a caminar un rato, y despues de unos pasos, esta anocheciendo ya, regresamos todos juntos a casa, tomo la camioneta y me dirijo a la ciudad…

Hasta ahí las imágenes en mi cabeza, pero aún perdura ese mágico toque de tranquilidad y paz familiar que he buscado, la luz que entra en mi habitación insiste en despertarme y yo me resisto a dejar de sentir ese añorado sentimiento, ya estoy consciente de que se me hace tarde para llegar al trabjo, pero no me importa, prefiero seguir soñando un rato más