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La gran paradoja de nuestro tiempo

agosto 20

Tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos.
Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo.
Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos de todo pero más problemas de todos, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado la televisión y oramos muy rara vez o nunca.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivirla.
Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años.
Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino.
Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma.
Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios.
Escribimos más pero aprendemos menos.
Planeamos más pero logramos menos.
Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar.
Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos eficiente.
Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales.
Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos.
Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, cuerpos obesos y píldoras que hacen todo; desde alegrar y apaciguar, hasta matar.
Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega.
Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí siempre.
Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.
Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca, porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.
Acuérdate de decir te amo a tu pareja… y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma.
Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.
Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus más preciadas ideas.
Y siempre recuerda: La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.
Charles Calvin

Qué pasa cuando tomamos refresco?

agosto 19

**LO QUE SUCEDE CUANDO ACABAS DE BEBER UNA LATA DE REFRESCO**

Primeros 10 minutos:

10 cucharadas té de azúcar golpean tu cuerpo, 100% del total recomendado diariamente. No vomitas inmediatamente por el dulce extremo, porque el ácido fosfórico corta el gusto.

20 minutos:

El nivel de azúcar en la sangre explota, provocando un chorro de insulina. El hígado responde transformando todo el azúcar que recibe en grasa (Es mucho para este momento en particular).

40 minutos:

La absorción de cafeína está completa. Tus pupilas se dilatan, la presión sanguínea sube, el hígado responde bombeando más azúcar en la corriente sanguínea. Los receptores de adenosina en el cerebro son bloqueados para evitar mareos.

45 minutos:

El cuerpo aumenta la producción de dopamina, estimulando los centros de placer del cuerpo. (Fisicamente, funciona como con la heroína.)

50 minutos:

El ácido fosfórico empuja calcio, magnesio y zinc para el intestino grueso, aumentando el metabolismo. Las altas dosis de azúcar y otros edulcorantes aumentan la excreción de calcio en la orina, o sea, está orinando sus huesos, una de las causas de la OSTEOPOROSIS.

60 minutos:

Las propiedades diuréticas de la cafeína entran en acción. Orinas. Ahora está garantizado que eliminarás más calcio, magnesio y zinc, de los cuales tus huesos necesitarían.
A medida que la onda baja sufrirás un choque de azúcar. Te pondrás irritado. Ya habrás eliminado todo lo que estaba en el refresco, pero no sin antes haber eliminado junto, cosas de las cuales necesitará tu organismo.

¿Y esto se lo dan a beber a los  niños? Por eso existen a tan corta edad niños con diabetes y obesidad, EVITA darles refresco de premio porque se terminaron su comida (hamburguesas, hotdog, pizza, torta ahogada) ¿de verdad amas a tus hijos?

Piensa en eso antes de beber refrescos.  
Si no puedes evitarlos, modera su ingestión!
Prefiera jugos naturales.
Tu cuerpo te lo agradecerá!*

Quizá lo merecemos

junio 6

Somos un país donde lo único que vale es el dinero, nada más. Y no importa cómo lo hayas hecho, si lo robaste o lo trabajaste, da igual, me caes bien si me invitas unas chelas. Si tienes una cuenta bancaria con muchos ceros a la derecha no vas a la cárcel aunque seas un asesino. Y si, por el contrario, los ceros están a la izquierda, te encierran años por un Gansito y un Boing que te llevaste sin pagar para engañar a las células que piden proteínas. Producimos riqueza suficiente para los 109 millones de mexicanos, pero sólo el 6 por ciento la acumula, un 44 por ciento es esclavizado de por vida y el 50 por ciento restante, que se joda.

Itinerario Político – El odio contra Diego

junio 3

De las 76706 lecturas que hasta el momento ha provocado este articulo http://www.eluniversal.com.mx/columnas/83944.html, esta es solo una opion mas.

 Pues no aparece, y yo creo que como diría Don Teofilito NI APARECERA.

Parece efectivamente mas un mensaje de la mafia al estilo de Jimmy Hoffa que ninguna otra cosa.

Harán valer el principio básico EL TERROR; el golpe más fuerte que le pueden dar a los políticos, es que el tal diego nunca aparezca, ni vivo ni muerto.

Y muy merecido que suceda esto, se lo tienen nuestros políticos, ¿No fue hace poco que hicieron su reunión del gabinete de seguridad con sus caras de que preocupados estamos, donde Martí exigió “Si no pueden renuncien”?

Y donde Marcelo con cara muy formal dijo ¡le agarro la palabra!

¿Su famoso plan de Resultados en 100 días?

¿Qué cambio? NADA

Solo legislaciones cada vez más estúpidas para hostigar al ciudadano de a pie.

O me van a decir que el registro de celulares, las tarjetas de circulación, y mil idioteces más que aguantamos cada día por parte de nuestros explotadores (me rehúso a llamarlos gobernantes) sirvieron de algo para evitar esto.

El día de hoy DFC está pasando, por lo que paso Silvia Vargas, Fernando Martí, los niños del news divine, las muertas de Juárez, el ingeniero Belmar, los niños asesinados en el retén militar, los muchachos del Tec, y los cientos de miles de ciudadanos de a pie que han padecido secuestros exprés, extorsiones telefónicas, robos de autos y asesinatos por quitarles el celular o 50 pesos.

Y en todos lados veo la misma pregunta tarada y fuera de lugar. “SI ESO LE PASÓ AL JEFE DIEGO, ¿QUE PUEDEN ESPERAR LOS CIUDADANOS COMUNES?”

Para todos aquellos que escriben semejante estupidez.

No es, que podemos esperar los ciudadanos comunes; se trata de lo que por décadas HEMOS TENIDO QUE PADECER los ciudadanos comunes. Abusos del crimen organizado y de las autoridades; ineficacia y leyes estúpidas.

Explicaciones cada día más cínicas e imbéciles, desde declaraciones de SON LOS MENOS, hasta SE AHOGÓ SOLITA CON SUS SÁBANAS.

Los políticos están espantados porque la alcantarilla de mierda que desatendieron por décadas al fin reventó, y les acaba de manchar los zapatos.

Así pues a la consternación de Vicente Fox, al fugitivo Felipe Calderón, al advenedizo de Marcelo Ebrard que ahora si “quiere ayudar” les contesto lo que le diría al tal Jefe Diego.

Cuando pudieron hacer algo por este cáncer que desde hace demasiado tiempo nos tiene ahogados en terror, no quisieron hacer nada, no se quejen de que ahora aplaudamos que ustedes vivan lo mismo.

Ahí está la frase del peje en la primera marcha por la inseguridad “Son un montón de Pirrurris“, a la frase de Marcelo Ebrard cuando una familia estaba pagando un rescate de un secuestro exprés en el Ángel mientras transcurría la segunda marcha por la inseguridad
Habrá que ver si es cierto

O el comentario del gordito de Bucareli “Son los menos

A todos ellos les deseo que pronto experimenten en carne propia lo que los ciudadanos, aquellos a quienes deben servir hemos vivido por décadas.

Y les digo, no esperen ninguna simpatía ni apoyo míos o de -creo yo- varios millones de mexicanos. Ustedes nos abandonaron primero; no esperen apoyo de parte de nosotros, y no se sorprendan de que tantos de nosotros estemos felices de que ¡por fin! estén empezando a vivir en carne propia aquello por lo que tantos de nosotros hemos pasado.

Claro al ser uno de los suyos, sacan al ejército a buscarlo, y mandan hasta aviones y helicópteros, si es un ciudadano común: Tiene que esperar 72 horas para poder hacer la denuncia, de seguro anda de parranda, no se apure.

Así pues a todos aquellos que están preocupados porque el tal Diego no aparece les contesto:

  • Espérense 72 horas para hacer su denuncia, ha de andar de parranda.
  • No importa, es solo un pirrurris.
  • Habrá que ver si es cierto que desapareció.
  • Es de los menos.
  • De seguro se cayó debajo del asiento de la camioneta y se ahogó con los tapetes del carro.
  • Fue un ajuste entre Narcos.
  • Cayó en un fuego cruzado entre Narcos y Militares.
  • Hay que hacer un registro nacional de Tijeras, con huella digital, identificación retinal y huella de ADN

Como los 100 millones de mexicanos hemos hecho por décadas ¡RÁSQUENSE CON SUS PROPIAS UÑAS!

La religión del odio

mayo 31

La religión musulmana es la que más crece en número en los Estados Unidos, especialmente en los grupos minoritarios.

El mes pasado asistí a una clase de entrenamiento requerida para mantener mi status de seguridad en el departamento de prisiones del Estado.

Durante la reunión hubo una presentación por tres disertantes, uno Católico, uno Protestante y uno Musulmán, quienes explicaron sus creencias.

Me interesaba sobre todo, lo que el Imán islámico diría. El Imán hizo una completa y gran presentación de las bases del Islam, incluido vídeos.

Después de las presentaciones, se concedió tiempo para preguntas y respuestas.

Cuando llegó mi turno pregunté al Imán:

“Por favor, y corríjame si me equivoco, pero entiendo que la mayoría de imanes y clérigos del Islam, han declarado la Yihad (guerra santa) contra los infieles del mundo. De modo que matando a un infiel, que es una orden para todos los musulmanes, tienen asegurado un lugar en el cielo. Si así fuera el caso… ¿ Puede usted darme una definición de infiel? ”

Sin discutir mis palabras, contestó con seguridad:

“ Son los no creyentes ”.

Contesté:

“ Permítame asegurarme que le entendí bien. A todos los seguidores de ALÁ, le ha sido ordenado matar a todo el que no es de su fe para poder ir al cielo? ¿Es correcto? ”

La expresión de su cara cambió de una autoridad a la de un chico con la mano en la lata de galletas. Vergonzosamente. Contestó:

“Así es ”

Agregué:

“ Pues bien, señor, tengo un verdadero problema tratando de imaginar al Papa Benedicto ordenando a todos los católicos matar a todos los de su fe islámica, o al Dr. Stanley ordenando a los protestantes hacer lo mismo, para ir al cielo ”.

El Imán quedó mudo.

Continué:

“ También tengo problema con ser su amigo, cuando usted y sus colegas dicen a sus pupilos que me maten. ¿Preferiría usted a su Alá, que le ordena matarme para ir al cielo, o a mi Jesús que me ordena amarlo para que yo vaya al cielo y quiere que usted me acompañe? ”

Podías oír la caída de un alfiler cuando el Imán inclinó avergonzado su cabeza.

Con nuestro sistema de justicia liberal, y por presión del ACLU (organización árabe americana), este diálogo no será publicado. Ruego lo haga circular por toda su lista de direcciones.

Rick Mathes
Capellán de Prisiones EE.UU.

El arte de ser papá

abril 28

Convertirse en un padre efectivo significa hacer una serie de adivinanzas educativas y ver qué es lo que funciona. Al hacerlo, inevitablemente cometemos errores. Habrá momentos en que somos rígidos cuando debimos ser relajados y otros en los que estabamos relajados y debimos ser firmes o bien fuimos inconsistentes o injustos. Cada uno hará juicios basados en la información que tenemos en un momento determinado, para darnos cuenta poco después de que no hicimos la decisión correcta. Todos diremos o haremos cosas que lastimen a nuestros hijos porque estabamos cansados, frustrados o demasiado enojados para controlarnos. En ocasiones, repetiremos errores que cometieron nuestros padres y que nosotros juramos que nunca cometeríamos. Siempre esperamos que ninguna de nuestras equivocaciones dañe a nuestros hijos o ponga en riesgo su seguridad, su autoestima o su alma. Sin embargo, cada vez que hacemos algo nuevo, inevitablemente comentemos errores, es parte de la curva de aprendizaje.

El valor de los errores
Las respuestas “incorrectas” son el corazón del proceso de descubrimiento científico. Descubrir qué está mal a través de la exploración y la examinación es que ayuda a que descubramos qué es lo que funciona. Los errores son ladrillos importantísimos en el proceso de solución de problemas. Cuando un niño aprende a caminar, caerse es tan importante como volverse a levantar.

Muchos de nosotros no hemos aprendido a apreciar los errores como oportunidades de crecimiento. Cuando cometemos un error, nos juzgamos duramente. Los errores no encajan en nuestra visión de nosotros mismos como “padres perfectos”. Pero la perfección, aún si ésta fuera posible, no es lo que los niños necesitan de nosotros. Es mejor para los chicos tener padres que demuestren como se puede seguir creciendo a pesar de las fragilidades humanas.

Formando una respuesta sana a los errores
Los niños nos observan cuidadosamente. A través de nuestro ejemplo, podemos enseñarles que la forma en que enfrentan sus errores es tan importante como el hecho de haber cometido el error:
Reconozca sus errores. Ese es el primer paso.

Comprenda que los errores son manejables. Si al cometer una equivocación nos decimos “Oh, no, la regué. Nunca lo volveré a intentar”. Estamos enseñando que los errores son insuperables. Si por el contrario decimos “Bueno, eso no funcionó, creo que tendré que intentarlo de otra manera”, le damos a nuestros hijos una excelente declaración de optimismo. Eso es significativo para un niño que va a aprender a base de errores durante toda su vida.

Hable con su crítico interno. Para muchos de nosotros, aceptar nuestros errores requiere de amordazar al crítico interno que trata de convencernos de que nunca podremos hacer las cosas bien. Debemos tratar de remplazar esa voz por una más constructiva que diga “Eso no funcionó, ¿por qué?. ¿qué puedo intentar distinto esta vez?

Recordemos que ser capaz de corregirse sí mismo es una verdadera señal de fortaleza. Admitir los errores requiere de mucho valor.

Pedir perdón. “Lo siento” es una expresión indispensable en el vocabulario de un padre.

Tomemos medidas para evitar el mismo error. A pesar de que es importante reconocer los errores, no basta con decir “Ups, lo arruiné, lo siento”. Si nos detenemos ahí, nada evitará que volvamos a caer en el mismo error. Si en verdad queremos cambiar, necesitamos hacer un salto cualitativo del reconocimiento al análisis y eliminación de ese error.

Demuestre cómo se aprende de los errores. Dígale a su hijo lo que va a hacer: “Voy a hablar con alguien que sabe mucho de cuando las personas se enojan y no pueden dejar de gritar”, o “Voy a comenzar a preparar la cena más temprano para no andar apresurado y enojado por las tardes”, o “Voy a la escuela de padres para conocer nuevas ideas sobre cómo podemos hacer la hora de dormir más agradable”.

Incluyamos a nuestros hijos en el proceso de solución de problemas. A los niños del preescolar les encanta decir sus ideas y en general, sus sugerencias pueden ser muy útiles. Un padre comentaba que cuando tenía un problema le preguntaba a su hijo de 3 años para que lo aconsejara: ¿qué crees que debería hacer?, ¿cómo crees que debemos manejar esta situación?

Usemos el humor. En ocasiones, el humor puede dar una pista cuando nos estamos preocupando por los posibles errores que cometeremos. Podríamos pasarnos la vida preocupados por si estamos haciendo bien las cosas o no , por ello necesitamos el alivio de la risa y el humor. Reírnos de nosotros mismos es una virtud que exige valor, autoconocimiento y fuerza inquebrantable.

Recuerde que los chicos son durables. Los niños rara vez son dañados por sólo uno de nuestros errores. Ellos aprenden más de la consistencia de nuestras repuestas a través del tiempo que por los momentos esporádicos en que “la regamos”.

El cuento de un astronauta mexicano

abril 23

Cuentan que en el año 2000, cuando el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa era un político en ascenso y Presidente de la Asamblea de California, fue invitado a cenar a casa del empresario mexicano Carlos Slim, se le pidió, como mexicano-estadounidense, que explicara en pocas palabras,
la diferencia que había entre México y Estados Unidos.

Esto fue lo que contestó Villaraigosa: “Mire usted, es muy simple, si mi familia se hubiera quedado a vivir en México, el día de hoy yo estaría sirviendo esta cena.” Y si hubiera estado en los EEU..


*Quizá hubiera sido el caso del astronauta José Hernández Moreno, quien nació el 7 de agosto de 1962 en French Camp, California. Es estadounidense. Sus padres originarios de un ranchito llamado Ticuitaco, cerca de La Piedad, Michoacán, México, migraron a Estados Unidos, como ilegales, para emplearse en la recolección del tomate y el pepino.

El propio José Hernández trabajaba todos los veranos en el campo, recuerda cuando un día estaba limpiando con azadón una fila de remolacha y escuchó en un radio que Franklin Chang Díaz había sido seleccionado como astronauta, la noticia lo motivó y ese día dijo: “Yo quiero viajar al espacio.” José Hernández lo logró.

Estudió ingeniería, alcanzó el grado de doctor, ingresó a la NASA , se preparó y por fin el 29 de agosto de 2009 despegó como parte de la tripulación del transbordador espacial Discovery, en una misión en la Estación Espacial Internacional.

Pero., ¿qué hubiera hecho José Hernández si su familia se hubiera quedado en México? Es claro que no habría alcanzado su sueño de volar al espacio. Los futuros posibles de José Hernández  están en la estadística de tantos mexicanos pobres, campesinos, de Michoacán y de otros estados del país, que no tienen opciones y su futuro es muy limitado.

Difícilmente hubiera pasado de la primaria. Estadísticamente hubiera abandonado la secundaria y por supuesto su educación hubiera sido de muy mala calidad.

Quizá se hubiera quedado a sembrar su tierra, lo que le hubiera garantizado un futuro de miseria, con ingresos inferiores a los dos dólares al día.

Quizás hubiera emigrado a la ciudad, con la secundaria inconclusa, si es que conseguía trabajo, sería jardinero, mesero, obrero en una maquiladora, trabajador de la construcción o conductor de microbús.

Pero la familia de José Hernández no se quedó, emigró como tantas otras y le dio a su hijo la posibilidad de alcanzar un futuro totalmente distinto. El contraste de ingresos y de oportunidades entre México y Estados Unidos es tan grande, que por eso México sigue y seguirá siendo por muchos años un país expulsor. Un país del que se han ido ya millones de personas.

Para darnos una idea, hoy radican en USA cerca de 12 millones de personas nacidas en México, el 10% de la población total de México.

Es aquí donde aparece la incongruencia que enoja, que debe enojar, cuando el gobierno y los políticos mexicanos tratan de convertir a la historia de José Hernández en un cuento de orgullo nacional, donde aparece el cuento del astronauta mexicano y nos inventan la historia de superación personal de un
mexicano, como si fuera de verdad un logro nacional.

En cuanto apareció en el radar la historia del astronauta José Hernández, de inmediato se activaron todas las maquinarias de la propaganda y el marketing gubernamentales, en el Congreso de la Unión y del Ejecutivo Federal se movilizaron las agendas y los medios para de capitalizar al máximo al
supuesto astronauta mexicano.  El objetivo: convertirlo en orgullo nacional, pues ante la falta de triunfos reales, cualquier gol de la selección, medalla, ó premio de literatura es bueno para levantar el ánimo y la moral nacional caídas en un país en crisis, complicado y muy emproblemado.

Calderón, personalmente paseó a José Hernández por el país, lo convirtió en súper estrella, hubo entrevistas en los medios, visita al Congreso, homenajes, políticos que querían retratarse con él, regalos, las llaves de la ciudad, plaza con su nombre y sobre todo.. discursos, muchos discursos.
Discursos que hablaban una y otra vez del orgullo nacional, de la superación personal y de la capacidad de los mexicanos.

Pero la realidad es otra, aunque nos duela, José Hernández no es un orgullo nacional. Su historia de éxito no es nuestra historia de éxito y menos una historia de la que pueda sentirse orgulloso nuestro gobierno o nuestra clase política. El  es estadounidenses y tiene raíces mexicanas, tiene acceso a la
nacionalidad mexicana, por derecho de sangre, y él mismo se identifica mucho con nuestra cultura. Pero ese no es el debate, pues la historia del astronauta José Hernández es totalmente estadounidense. El mérito es de otro sistema. José Hernández se hizo en otro país, con otras políticas públicas, con otro gobierno y con otras leyes. En todas las imágenes vimos a un miembro de la fuerza aérea estadounidense, enfundado en su uniforme azul, portando con orgullo la bandera del país que le dio la oportunidad de tener la educación de calidad, la salud, las condiciones y el ambiente de libertad necesarios, para alcanzar sus metas.

Inventar el cuento del astronauta mexicano por parte del gobierno, es como robar un pedacito de gloria.

Mendigar triunfos ajenos. Usurpar éxitos imposibles, en un país que no atina el rumbo para convertirse en serio en un México ganador.

El Presidente de México Felipe Calderón dijo en uno de los homenajes: “la brillante historia de vida de José Hernández es y debe ser un ejemplo para los mexicanos.” ¿Lo dice en serio? ¿Cuál es el ejemplo Señor Presidente? ¿Irse? ¿Nacer en Estados Unidos? ¿Migrar? ¿Qué las familias mexicanas migren a tiempo? ¿Hacerse norteamericano? ¿Buscar allá las oportunidades que no se tienen aquí?

La historia de éxito de personal de José Hernández, es al mismo tiempo la historia del fracaso de la política económica, de la política social y de la política exterior del gobierno mexicano. Es la historia del fracaso de éste y de varios gobiernos mexicanos.

Su historia debería darle vergüenza a una clase política incapaz de ponerse de acuerdo y de generar un proyecto de nación para los millones de José Hernández que están repartidos por todo el país, y que no quieren ser astronautas, millones de mexicanos a quienes sólo les bastaría con poder
comer, con tener un mínimo de salud, un piso que no sea de tierra o saber leer y escribir.

José Hernández dijo en una entrevista: “Lo que me sorprendió mucho es cuando vi al mundo como uno: no había fronteras, no se podía distinguir entre Estados Unidos y México”, pero lo cierto es que sí existen las fronteras. Su familia cruzó una de ellas de manera ilegal. Lo cierto es que sí existen las
banderas y las diferencias. Sí existe una frontera que hace a dos países muy distintos.

*La lección es muy clara: si José Hernández se hubiera quedado en México, quizá hoy estaría sirviendo la cena…